La autora Lydia Carreras de Sosa, con su obra Las cosas perdidas, ha resultado ganadora del XVII Premio de Literatura Infantil Ala Delta, convocado por el Grupo Editorial Luis Vives y dotado con 12 100 €.
El jurado, compuesto por doña M.ª José Gómez-Navarro, directora de Publicaciones Generales del Grupo Editorial; doña Marina Navarro, bibliotecaria; doña Carmen Carramiñana, profesora; doña Carmen Blázquez, crítica; don Manuel L. Alonso, autor, y doña Paloma de la Concha, secretaria, decidió, por unanimidad, que el original merecedor del premio era el titulado Las cosas perdidas.
La autora y la obra
Lydia Carreras de Sosa tiene 57 años. Vive en Rosario, Argentina. Es profesora de Inglés en su propia academia desde hace 25 años. Según nos cuenta: "Cuando el primero de mis cuatro hijos se casó, volví a dar a luz, pero, esta vez, a las ideas que llevaban un tiempo pujando por salir. La incertidumbre con que las volqué sobre un papel, pronto dejó paso a una profunda convicción. No me había equivocado. Después de varios talleres literarios y mucho trabajo, estos son algunos de los reconocimientos: tres antologías publicadas por la Universidad Nacional de Rosario; primer premio de Literatura Infantil otorgado por el Ministerio de Cultura de Santa Fe, Argentina, por Amigos para Siempre; primer premio Platero en Ginebra, Suiza, por Dos Mujeres (cuento); finalista con Sin Salida (cuento), Fundación de Derechos Civiles, Madrid; finalista en el Barco de Vapor con Duna y sus Historias (novela)".
Sobre su obra Las cosas perdidas, Lydia nos cuenta: "Tani es un niño que descubre que su padrino y mejor amigo de su padre es cleptómano. Desconcertado y dolorido, no puede decidir qué debe hacer. Su mejor amigo, Paco, le ayuda a investigar y lo contiene. Tani no quiere herir a su padre con una verdad tan dolorosa pero las situaciones difíciles se suceden una tras otra hasta llegar a afectar a la familia. El desenlace, que no es feliz, muestra sin embargo, que los lazos de amistad y amor no están entre las muchas cosas que se han perdido".
Y sobre el premio, sus palabras han sido: "Saber que aquello que hemos escrito en soledad toca de pronto a alguien a quien no conocemos, lo hace levantar la mirada y en medio de la multitud, vernos a los ojos, es tremendamente conmovedor. Pero además, los escritores argentinos guardamos, a veces en secreto, un sueño. Que aquel a quien hemos tocado y nos ha reconocido, sea español. Esta ha sido mi impresión. Un sueño cumplido. Nada menos".