ACTUALIDAD


Amodio y del Vecchio: «Las ciudades tienen la forma de la cultura que les ha dado vida»

19 octubre 2017

En esta entrevista los autores de Terráneo revelan cómo han unido su pasión por la arquitectura con una singular mirada de la cultura mediterránea.

Cuando el mar entra en el alma, el arte acaricia nuevas orillas. Una de ellas es Terráneo, la obra ganadora del VI Premio Internacional Álbum ilustrado. Palabra a palabra, imagen a imagen, el equipo formado por los arquitectos Marino Amodio y Vincenzo del Vecchio construyó una metáfora sobre la cual el lector puede caminar y reconocerse. Un sitio cercano y confortable en un terreno absolutamente fantasioso, que devuelve un mapa concreto de lo que somos. El Mediterráneo con sus costumbres, gentes y relatos es el protagonista indiscutible de este libro o, mejor dicho, de este espacio multicultural de lectura en el que tienen cabida todas las edades.

Pregunta: ¿Cómo nació el libro?
Respuesta:
Aunque parezca extraño, Terráneo nació mirando un mapa de África. Estábamos en la fiesta de una amiga, mirando dicho mapa, cuando empezamos a imaginar un mundo exactamente contrario al que veíamos. Continuamos el juego y, a partir de esa imagen invertida, tratamos de crear una geografía. La transición del continente africano al Mediterráneo fue natural, lo que hizo más fácil repensar nuestros paisajes. El primer intento fue imaginar la forma que tendría nuestra ciudad en este mundo nuevo. A partir de entonces, extendimos esa fórmula a otros países. 

P: El mar es el origen de numerosas obras de arte. ¿Qué hay en él que ejerce ese magnetismo en el ser humano? ¿Por qué habéis escogido el mar Mediterráneo para situar esta obra? 
R: No sabemos exactamente en qué radica ese magnetismo. Tal vez, el hecho de estar frente a algo en lo que resulta imposible definir fronteras nos obliga a confrontar las ideas sobre el infinito y lo que aún nos queda por conocer. Para ver lo invisible, debemos sacar lo que tenemos dentro. Quizá por eso tanto arte nace del mar… Elegimos el Mediterráneo porque es donde está nuestro hogar y, por lo tanto, lo conocemos mejor que otros. Después de todo, solo podemos hablar sobre lo que conocemos ¿no?

P: Referencias a la mitología, nombres que aún se localizan en el mapa… ¿Qué hay de real y de imaginario en Terráneo?
R: El álbum nace del deseo de narrar el sentimiento de pertenencia que hemos experimentado en nuestros viajes. Nos encontramos como en casa en países que hablaban diferentes idiomas, nos descubrimos iguales a personas que vivían en las costas opuestas del Mediterráneo, a pesar de que siempre nos han dicho que somos culturalmente diferentes. El libro cuenta todo esto a través del mito, que nace a la vez de una referencia a la realidad cultural o histórica del propio lugar nombrado. Las ciudades, la arquitectura y las costumbres de la isla que creamos beben de forma directa de los pueblos de nuestros viajes. La razón por la que se parecen tanto es pura invención nuestra. 

P: De todas las formas de representar una ciudad, habéis elegido la anatomía humana. ¿Qué motivó esta elección? ¿Qué hay detrás de esta metáfora?
R: Representar la ciudad con forma antropomórfica es algo que han hecho muchos urbanistas con anterioridad. A menudo, para señalar que la ciudad, con sus calles y su vida, es un auténtico organismo vivo, formado por partes con funciones bien definidas que dependen entre sí. Nos hemos divertido mucho al aprovechar este concepto para humanizar esos gigantes de piedra que ilustramos, de los que intentamos captar los matices propios de su carácter y personalidad, y para hacerlos tan únicos como las personas. 

P: Terráneo trae en su brisa el recuerdo de las Ciudades invisibles, de Ítalo Calvino. ¿Casualidad o causalidad?
R: Le città invisibili es un libro que sentimos muy cercano que, ciertamente, ha ejercido una gran influencia en este trabajo. Si hubiéramos seguido el estilo de Calvino, nos encontraríamos con un atlas de ciudades. Sin embargo, para nosotros era igual de importante contar otros aspectos de esta isla imaginaria. Nuestras ciudades, en oposición a la suyas, no nacen plenamente de la invención, sino que buscan fortalecer el lazo entre el mundo que imaginamos y la realidad en la que vivimos. ¡Estamos seguros de que nos perdonará esta libertad!

P: En las ilustraciones se intuye una gran influencia del artista japonés Katsushika Hokusai. De hecho, una de las últimas páginas parece un homenaje a «La gran ola de Kanagawa». ¿Es así? ¿Qué otros artistas tenéis como referencia? 
R: Las huellas artísticas de Terráneo pueden rastrearse en mapas antiguos y grabados medievales de monstruos marinos, ciudades y vida cotidiana. En su conjunto, estas referencias son las que han ayudado a recrear la idea de un tiempo perdido. Hemos tomado el uso de la línea de artistas como Hokusai, Dorè, Booth y las perspectivas y los juegos ópticos de Escher. Por último, no podemos dejar de nombrar la influencia del artista gráfico Sergio Toppi, del que valoramos la capacidad para unir escenas figurativas con imágenes decorativas.  

P: ¿Cómo y cuál ha sido el proceso de selección de ciudades de la obra?
R: Elegir las ciudades que mejor representan el mundo que habíamos creado no fue nada fácil. Al principio, teníamos un listado muy amplio, pero se redujo de manera considerable por el propio límite de páginas impuesto por el concurso.  Para ayudarnos en la selección utilizamos dos reglas. La primera, estrictamente geográfica, nos llevó a elegir las ciudades que se encontraban en el extremo de nuestra isla: Venecia al norte, Gibraltar al oeste y así sucesivamente. La segunda, exigía escoger metrópolis por su importancia histórica y cultural. Si bien somos conscientes de que cinco no es un número suficiente para abarcar todas las culturas del Mediterráneo, esperamos que puedan ayudar a dar cuenta de la gran variedad de matices que puede tener el territorio.

P: ¿Hay alguna escena del libro que os parezca especialmente significativa?
R: Las escenas con las que estamos más estrechamente vinculados son la procesión de la sirena y el palo en el agua. Las hemos visto con nuestros propios ojos y, desde nuestra infancia,  formaron parte de nuestro propio bagaje cultural. Hablar de religión y, al mismo tiempo, de una relación lúdica con el mar en tan poco espacio no fue un reto fácil, sin embargo estas dos escenas presentes en nuestra historia con el Mediterráneo nos ayudaron a lograrlo.

P: Después de acabar el álbum, ¿podéis contar una certeza, afirmación o descubrimiento sobre el vínculo entre la ciudad y la gente?
R: Las ciudades tienen la forma de la cultura que les ha dado vida. Los edificios nos hablan sobre la economía, la política; nos explican la relación entre las personas y su territorio. Los castillos sobre el mar nos recuerdan el peligro que representan las aguas; los grandes palacios dan cuenta del poder del gobernante de la ciudad. En Terráneo  tratamos de hacer visible cómo esas construcciones en las cuales habitamos hablan de los diferentes aspectos de la sociedad y su gente. 

P: ¿Cómo ha sido el proceso de trabajo del álbum con el equipo de Edelvives?
R: El trabajo con la redacción fue intenso y continuo. Hemos confiado unos en los otros, movidos por el deseo de obtener el mejor resultado posible. Para nosotros es la primera experiencia en el campo de la edición y estamos felices de haberla hecho con personas como ellos, con quienes ha surgido una relación de estima y afecto. Gracias a esto el proceso de trabajo ha ido muy bien, y ha derivado en la realización de este libro, del que estamos plenamente orgullosos.   

P: Ambos sois arquitectos, ¿cómo ha sido vuestro encuentro con el universo del álbum ilustrado? 
R: Desde que estábamos en la universidad, nos pasábamos la mayor parte del tiempo contándonos los proyectos que nos gustaría realizar. Compartíamos ideas, las corregíamos y nos apoyábamos mutuamente. Este concurso fue el pretexto que nos llevó a concretar uno de esos muchos proyectos y nos hizo comprender cómo el álbum ilustrado es un medio capaz de expresar nuestras ideas. 

P: ¿Cuáles son vuestros futuros proyectos?
R: Justo en estos días empezamos a trabajar en dos proyectos nuevos. No podemos hablar de ello todavía, pero podemos anticipar que uno versará sobre el temor y el otro sobre la felicidad. Nos gustaría estudiar un poco estas emociones complejas y profundas que nos acompañan desde que éramos pequeños y que están en todos los seres humanos. ¡Estamos deseosos de emprender esta gran aventura y narrar nuevas historias!