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En la huerta de Murcia

5 junio 2017

«En un abrir y cerrar de ojos, Alicia había pasado a través del cristal y a continuación se dejaba caer en el salón de la Casa del Espejo». En Murcia, Alicia a través de la nube se “dejó caer” en la Hostería La Seda.

Esta casa solariega de una antigua explotación vitivinícola del siglo XVII y que se adaptó en el XIX a la fabricación de seda. Este palacete rural, cuidadosamente restaurado, guarda infinidad de detalles y piezas de mobiliario de gran valor. Más de 300 obras de arte, la mayoría escultóricas, salpican sus salas, pasillos y zonas ajardinadas, lo que subrayó la impronta de creatividad que sobrevuelan las Jornadas.

«Querido minino, si me hicieras caso un momento, en lugar de estar siempre interrumpiéndome, te explicaría lo que pienso sobre la casa que hay al otro lado del espejo…». Esto decía Alicia, y en la misma línea nos animó José Antonio Fernández Bravo, a desarrollar la capacidad de decidir de los alumnos ¡dejemos a los niños que nos ayuden a enseñar! Porque hay que trabajar para ellos, pero con ellos. Importante juego preposicional como también lo fueron las propuestas que se plantearon sobre tapetes, papel, piezas de Lego, con letras o con todas las neuronas en movimiento.

«¡Dios mío! —se sorprendió Alicia—. ¡Si no me doy prisa, llegará la hora de regresar a través del espejo y no habré visto el resto de la casa! ¡Empecemos por el jardín!». Y eso fue lo que hicimos. Disfrutar del enclave y de la presencia de los 250 asistentes que compartieron con nosotros su interés por conocer experiencias enriquecedoras para el aula.

Alicia a través de la nube prepara su última cita de 2017: Zaragoza. Pero esa ya es otra nube.