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Lacombe nos atrapa con su visión de los cuentos clásicos

16 enero 2019

Una niña diminuta, un muñeco tallado en madera y la extraña pandilla formada por Dorothy y Totó, el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde son los protagonistas de un sinfín de aventuras que vamos a disfrutar.

Benjamin Lacombe nos acompaña, de nuevo, haciéndose cargo de la dirección artística de una colección que reúne tres clásicos de la literatura infantil universal: PulgarcitaLas aventuras de Pinocho y El Mago de Oz. De las tres existen multitud de versiones y formatos, incluyendo versiones cinematográficas. Los textos se han adaptado y renovado, sobre todo desde el punto de vista gráfico. Para ello se han elegido ilustradores que aporten una visión personal con el fin de presentarlos de una manera nueva que atraiga a un público joven o adulto más interesado por la narración visual.

Hans Christian Andersen (1805-1875), el famoso escritor y poeta danés, es el autor de la historia de Pulgarcita, una niña diminuta nacida de una semilla de cebada mágica que un hada buena regala a una madre que no puede tener hijos. Pronto comienzan sus aventuras: es raptada por un sapo que quiere casarla con su hijo, se tropezará con un abejorro, una rata, un topo o una bondadosa golondrina. Tendrá que aprender a sobrevivir en un mundo de grandes dimensiones, en el que los demás siempre quieren decidir sobre su futuro.

El encargado de poner cara a nuestra protagonista es Marco Mazzoni, autor de unos sugerentes retratos femeninos en los que se entremezclan, enmarañados, flores y animales en perfecta sintonía.

Cuando los niños se convierten en malos tienen la virtud de transformarse ellos y su propia familia. Esta es una de las enseñanzas extraídas de Las aventuras de Pinocho. 

Fue escrito por Carlo Lorenzini (1826-1890), periodista y escritor italiano conocido bajo el pseudónimo de Carlo Collodi. Aquí tenemos una versión abreviada de las aventuras de un niño que vagabundea arrastrado por sus ganas de divertirse. Sin duda, una historia alegórica de los temores y las ambigüedades de la infancia.

Justine Brax, la ilustradora, recibió este libro cuando tenía diez años con ocasión de unos premios escolares y siempre tuvo para ella un valor especial. Crea en sus páginas un singular y colorista universo con imágenes atemporales de Pinocho, el sobrecogedor titiritero, la hermosa Niña de los Cabellos Turquesas o el pescador con una espesa mata de hierba verde en la cabeza.

L. Frank Baum (1856-1919) narrador, dramaturgo y director de cine estadounidense, es el autor de El mago de Oz, un relato sorprendente y mágico, metáfora y crítica de la sociedad americana de 1900. La historia cuenta las peripecias de una huérfana de Kansas que, arrastrada por un torbellino a un mundo fantástico, quiere regresar a casa. Pensando que el gran Mago de Oz puede hacer realidad su deseo, va a buscarlo en compañía de su adorado perro Totó. En el camino se les unen un espantapájaros, un hombre de hojalata y un león cobarde. Este texto es una adaptación de Sébastien Perez quien lo despoja de toda formalidad utilizando un lenguaje fluido y poético. Las ilustraciones son del propio Lacombe, que crea en sus páginas un oleaje de verdes tan solo roto por imágenes imborrables como la de Dorothy en un intenso campo de amapolas rojas.

Tres espectaculares libros ilustrados que se convierten en un regalo para nuestra sensibilidad. Tres historias universales, más allá del tiempo y las modas. Pero, sobre todo, tres relatos iniciáticos, tres viajes en los que los protagonistas se ven sometidos a situaciones hostiles que cambian su personalidad y les hacen descubrir su misión en la vida.