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Los alumnos maristas de Málaga conocen «¿Lo ves?»

4 octubre 2019

El Colegio Marista de Málaga Nuestra Señora de la Victoria ha implementado uno de los proyectos «¿Lo ves?» de Edelvives. Los docentes implicados nos cuentan su experiencia durante el curso 2018-2019.

Los tutores de las clases de Infantil de cuatro años del colegio Nuestra Señora de la Victoria en Málaga, Ana Fernández-Salinero España, Juan Jesús Ramos Crespo y Ana Isabel Sánchez García escogieron para trabajar con sus respectivos grupos un material de Edelvives. Se trababa de un proyecto de ¿Lo ves?, «Érase una vez», que gira en torno a los cuentos clásicos.


Estos profesores, conocedores de los gustos de los alumnos durante su primer año en el centro, consideraron el trabajo con los cuentos populares una apuesta segura para desarrollar durante el segundo año. A los niños, nos comentan, «les gusta manipular libros de cuentos, asumir roles al representarlos, imaginar y transformar las historias»; la mezcla de realidad y fantasía les posibilita «resolver conflictos, superar miedos, mejorar su autoestima y desarrollar la imaginación», añaden. Acordaron llevarlo a cabo durante el segundo trimestre, de modo que diera tiempo a realizar todas las actividades.

Al tratarse del primer proyecto de este tipo que ponían en práctica, se enfrentaron a él con cierto respeto. Sin embargo, enseguida perdieron el miedo al descubrir el gran repertorio de ideas y recursos que se facilitan en la guía. Además, se animaron a incorporar al plan ideas propias y temas adicionales.

«¿Lo ves?» es un método de aprendizaje basado en proyectos sustentado sobre un material práctico y sencillo que propone una variedad de temas actuales y motivadores para trabajar en la etapa infantil. 

Se trata de un proyecto flexible que cubre todas las áreas del currículo y adaptable, en todo su recorrido, a las necesidades del alumnado. Los docentes cuentan con una completa guía estructurada por itinerarios que los orienta sobre cómo abordar los temas en función de la edad de los alumnos.

Decidieron arrancar «Érase una vez» con una dramatización de Caperucita Roja. Los tres tutores, junto con el Jefe de Estudios de Infantil y Primaria, se pusieron en la piel de los personajes del cuento y se atrevieron a representarlo ante un exigente y nutrido público de setenta y cinco niños de cuatro años.


«los niños se convirtieron en los verdaderos protagonistas y día a día nos sorprendían con sus brillantes exposiciones»


Tras ese sugerente punto de partida, comenzó el trabajo alrededor de los cuentos. Se establecieron las cuestiones a las que se quería dar respuesta y se repartieron las tareas entre los alumnos, con el fin de que cada uno investigara sobre el tema asignado con ayuda de la familia. «A partir de ahí, los niños se convirtieron en los verdaderos protagonistas y día a día nos sorprendían con sus brillantes exposiciones», afirman con entusiasmo Juan Jesús, Ana y Ana Isabel.

Durante el desarrollo del proyecto, los pequeños aprendieron sobre las bibliotecas, las librerías, la imprenta, las partes de un libro, las ilustraciones, la encuadernación. También adquirieron conocimientos sobre géneros emparentados con el cuento, como las fábulas, o sobre los autores más célebres de cuentos populares: Andersen, los hermanos Grimm o Perrault, entre otros. Además de contenidos curriculares, la experiencia permitió trabajar elementos transversales relacionados con la educación emocional, moral, cívica o ambiental, la igualdad de oportunidades, los derechos humanos, el intercambio de roles, la educación para la paz o el reciclaje. Con toda la información aportada, se fue construyendo un Museo de los Cuentos en el pasillo del colegio, muy apreciado por las familias, que lo iban viendo crecer gradualmente.

Asimismo, se prepararon varias actividades especiales que involucraron no solo a los niños, sino también a las familias y a otros miembros de la comunidad escolar. Se dramatizaron diversos cuentos escogidos por los propios alumnos y se realizó una sesión de cuentacuentos conducida por la madre de uno de ellos. Por último, se llevó a cabo un concierto organizado por los padres de otra alumna, en el que se interpretaron canciones conocidas de algunos cuentos llevados al cine, a la vez que se proyectaban imágenes de estos sobre la pared situada tras los músicos. «Para la mayoría de los alumnos, era la primera ocasión en la que disfrutaban de música en directo, y llegaron a casa muy ilusionados por lo vivido ese día», explican los docentes.

Una de las actividades finales del proyecto contó con la colaboración de los alumnos de 1.º de ESO, que representaron nuevamente, vía Skype, el cuento de Caperucita para los pequeños. Con anterioridad, se había trabajado con los niños sobre algunas modificaciones a la trama o al comportamiento de los personajes con el objetivo de evitar situaciones peligrosas o actitudes inadecuadas. Durante la actuación, los alumnos de Infantil iban proponiendo a los mayores estos cambios y ellos los ejecutaban. La posibilidad de intervenir en el desarrollo del cuento sedujo a los pequeños y captó toda su atención.

La valoración final del proyecto ha sido muy positiva. Los tutores consideran fundamental la implicación de las familias y del colegio: «Las familias han sabido entender lo que pretendíamos, han ayudado a sus hijos en la preparación de sus trabajos y han mantenido la ilusión en ellos. Respecto al centro, el equipo directivo ha aceptado todas las iniciativas que planteábamos y nos ha facilitado los recursos y espacios necesarios para su realización». Sorprendentemente, los niños eran capaces incluso de recordar qué compañero había aportado cada tipo de información. No solamente se cumplieron los objetivos, sino que se disfrutó al hacerlo. En opinión de los docentes, al convertirse en actores de su proceso de aprendizaje, los niños se sentían más motivados y predispuestos a la adquisición de nuevos conocimientos y acudían a clase deseosos de compartir sus hallazgos.