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Lu y su locura animal

5 julio 2018

¿Puede una cabra montés ser un animal extraordinario? ¿Qué tiene de especial el colibrí picoespada? Luisa Méndez, autora de la nueva colección de Ideaka, habla de por qué leer sus libros…¡es una locura!

Dicen que de sabio y de loco todo el mundo tiene un poco. Pero, cuando la joven autora Luisa Méndez se pone manos a la obra, es imposible saber qué porcentaje hay de cada cosa. ¿El resultado? Dos interesantes y divertidísimos libros publicados en el sello Ideaka que dan tantas razones como sinrazones para pensar en ello.

«Lu y su locura animal es una colección de libros informativos sobre animales contados con el estilo de novela gráfica para aprender acerca de ellos, reír y con suerte, despertar la fascinación y curiosidad por estos seres vivos con los cuales compartimos nuestro planeta», cuenta Luisa.

Una de las características más significativas de Lu y su locura animal es el singular estilo de un cuaderno de campo, escrito de puño y letra por su protagonista. Desde este lugar, la autora crea un vínculo de cercanía con el lector, quien vive junto al personaje no solo los hallazgos científicos, sino todo el proceso de descubrimiento, que incluye sus alegrías, complicidades y decepciones.

El primer título, La cabra montés y yo. Una fugaz historia de amor, narra las peripecias de la protagonista para conocer a este esquivo animal, que le llevan a dejar su Colombia natal para adentrarse en las sierras españolas. Lu aprenderá todo sobre la cabra montés a través de una hilarante aventura en la que no faltan situaciones graciosas y, tampoco, información tan precisa como sorprendente, que incluye características evolutivas, hábitats y comportamientos, entre otras cosas. 

«Quería que mi libro tuviera como personaje una cabra montés —sigue Luisa—, el problema es que no tenía idea de qué historia quería contar. Primero, pensé en una cabra montés que tenía miedo a las alturas, pero no me sentía identificada con eso. Entonces, Gustavo Puerta, mentor del Máster de Álbum Infantil Ilustrado —donde surge este proyecto—, me recomendó que averiguara qué era una cabra montés, para conocer a fondo la personalidad del personaje. Comencé a investigar, a ver videos y a llenar mi cuaderno con notas desordenadas de todo lo que aprendía, como si mi curiosidad se hubiera maximizado. Sin embargo, no quería hacer un libro lleno de datos, así que lo hilé narrativamente con una Lu curiosa, una chica que cuenta su experiencia desde el humor, la curiosidad y las expectativas, siempre en compañía de su perro Tomás. Usé como base lo experimentado en el proceso, pero también añadí elementos ficticios que ayudaban a contar mejor la historia».

El segundo libro se titula El colibrí picoespada y yo. Un frenético misterio por resolver. «Cuando ya Edelvives me propuso hacer una colección de libros, se resolvió que estaría bien hacer un animal de tierra, otro de aire y otro de agua. Ya estaba la cabra montés, tierra y, además, de altas cumbres, así que me enfoqué en buscar uno de aire que me llamara mucho la atención. Hice una lista con varias especies… Un día estaba en la casa de mis padres y llegó un colibrí al jardín. Figuraba en la lista que había hecho, así que lo tomé como una señal y comencé de nuevo. Cuando investigué sobre él, me alegré de haberlo escogido, porque además de ser un animal muy significativo en Colombia, hay mucho por aprender de él. Me gustó visitar varios observatorios cerca de Bogotá y hacer labor de campo. Gracias a la visita a uno de estos lugares conocí al colibrí picoespada». 

Hacer libros divulgativos para la infancia no es una tarea sencilla. El planteamiento de este tipo de obras requiere de características específicas, muy diferentes a las propias de la ficción: «el libro informativo te exige investigar a fondo y, sobre todo, mantenerte curioso, algo que todos perdemos con los años. Aunque para hacer algo ficticio también debes investigar la realidad. Es ahí donde surgen las ideas más extrañas, pues en la ficción queremos alejarnos lo más posible de lo real o hacer de una situación real algo absurdo también». ¿Hay algún criterio especial para desarrollar un libro informativo? Luisa lo tiene tan claro como su fascinación por la cabra montés: «quitarse algunos prejuicios de la cabeza. Pensar que aunque un libro tenga mucha información, los niños pueden con eso, siempre y cuando les llame la atención y les resulte diferente. En este caso, la historia va hilada con las peripecias de Lu, una chica bastante torpe pero que no se acobarda; el humor es esencial en estas historias, pues es una herramienta que cataliza el gusto del lector por seguir leyendo y aprendiendo».

Cuando planteó el primer libro, Luisa no imaginó que el tema y su original forma de tratarlo pudiera publicarse, sin embargo, continuó con su trabajo por satisfacción personal. Por eso, al ver sus libros entre las manos no puede evitar la sonrisa: «He aprendido que uno se debe dejar guiar por lo que más le gusta, por lo que es. Que todos tenemos algo que contar, y hallar la voz al principio parece la cosa más difícil, pero luego uno se da cuenta que es algo que ya está dentro, toca simplemente dejarlo salir».

Dicen que una cabra montés anda suelta por bibliotecas y librerías mientras un colibrí la sigue de cerca. Salta de libro en libro para demostrar lo interesante que puede ser conocerla. El colibrí busca, sobre todo, historias de flores en las que posarse. Si alguien se topa con alguno, recomendamos leer Lu y su locura animal para saber cómo actuar. Importante: «no hacer el cabra» ni salir volando.