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Mujeres y literatura: Edelvives en la noche de los libros

23 abril 2018

Cinco actrices dieron vida a mujeres relevantes del mundo de las artes y las ciencias en la noche de los libros de Edelvives. En el Museo ABC de ilustración, Itziar Miranda junto con sus compañeras leyeron fragmentos de las obras de la colección Miranda.

Ainhoa Urivelarrea, Mónica Serrano, Palazuelos, Katia Klein, Itziar Miranda, María José Hipólito y Jorge Miranda

Ainhoa Urivelarrea, Mónica Serrano, Palazuelos, Katia Klein, Itziar Miranda, María José Hipólito y Jorge Miranda.

Habían pasado unos minutos de las 20:30 cuando las luces de la sala fueron cambiando su color e intensidad para llenar de calor un auditorio repleto de gente. Ainhoa Urivelarrea con su dulce chelo nos deleitó con la famosa pieza de Schumann, Träumeri.

Los hermanos Miranda, Jorge e Itziar con Rosa Luengo, directora de creación editorial de Edelvives y Nacho Rubio.

Itziar Miranda, Ainhoa Urivelarrea, Lidia Palazuelos, Mónica Serrano, María José Hipólito y Katia Klein

Itziar Miranda, Ainhoa Urivelarrea, Lidia Palazuelos, Mónica Serrano, María José Hipólito y Katia Klein.

La melodía dio paso a Itziar Miranda, la famosa actriz autora junto a su hermano de los libros de la colección Miranda, que apareció en escena leyendo la presentación de la dulce niña que conduce sus cuentos: «Me llamo Miranda y tengo ocho años. Me gustan las pompas de jabón, el olor de las tardes de lluvia y los pájaros que me caben en la mano». Discurso que concluyó con su verdadero deseo: «Pero lo que más me gusta en el mundo es que me cuenten historias y más si son de verdad».

Y eso ocurrió. Por el escenario discurrieron mujeres con voz, aunque no siempre la tuvieron, representando a todas las que habían vivido y muerto sin ella. Algunas célebres y otras, la mayoría, grandes olvidadas y desconocidas. Cada vez que una de ellas aparecía para traer al presente a una inteligente mujer, el chelo sonaba. 

Ainhoa Urivelarrea

Ainhoa Urivelarrea.

Itziar Miranda

Itziar Miranda.

La dulce Miranda fue dando paso a relevantes mujeres encarnadas en maravillosas actrices. Al son de La llorona, el auditorio se trasladó a México y Mónica Serrano apareció con la famosa diadema de flores con la que Frida adornaba su rostro. Casada con el famoso pintor Diego Rivera, su vida estuvo marcada por el dolor: una poliomielitis y un posterior accidente de tráfico la mantuvieron postrada en la cama largas temporadas. Esta situación marcó su obra y su persona se convirtió el centro de su producción pictórica, en su propio modelo.

Tras ella irrumpió en escena Katia Klein, saltando como los simios que rodeaban a Jane Goodall, mientras del chelo se alzaban las notas de The Lion Seeps Tonight. Esta primatóloga hizo de Tanzania su hogar y de los chimpancés su familia. Con su tesón logró doctorarse sin contar con una licenciatura previa.

Mónica Serrano

Mónica Serrano.

Katia Klein

Katia Klein.

La famosa melodía de Elgar, Salut d’amour, dio la bienvenida a Emily Brönte magníficamente interpretada por Lidia Palazuelos. Esta romántica mujer escribió Cumbres borrascosas, novela que ha pasado a ser un clásico de la literatura inglesa. Finalizó el desfile de damas con María José Hipólito dando vida a Hedy Lamarr. Esta actriz austriaca de ascendencia judía se hizo famosa por protagonizar el primer desnudo íntegro en el cine. Pero su belleza no eclipsó su inteligencia. Esta ingeniera puso las bases para el GPS, el bluetooth y el wifi. María José cantó, acompañada del chelo de Ainhoa, la famosa canción americana popularizada por Fred Astaire, Cheek to cheek.

Lidia PalazueloS

Lidia Palazuelos.

María José Hipólito

María José Hipólito.

El punto final vino de la mano de Ainhoa, que retomó la pieza de Schumann en el cierre. 

Fue una noche de literatura y de música, una noche cálida y especial en la que se recordaron grandes figuras. Una noche que dejó un magnífico sabor de boca a los asistentes que pudieron disfrutar de un pequeño cóctel. El espectáculo estaba servido.