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Un paseo con Rébecca Dautremer de la mano de Edelvives

19 diciembre 2018

Rébecca Dautremer ofreció una charla sobre su proceso creativo en el Museo ABC de dibujo e ilustración invitada por Edelvives.

Rébecca Dautremer.

Rébecca Dautremer está de gira por España presentando su última obra editada por Edelvives: Las ricas horas de Jacominus Gainsborough. La primera parada de este tour la realizó ayer por la tarde en el Museo ABC de dibujo e ilustración, donde la ilustradora dio una distendida conferencia titulada Un paseo con Rébecca Dautremer en la que nos acercó a su proceso creativo.

Camila Gustafsson, responsable corporativa de literatura infantil y juvenil, presentó brevemente a Rébecca y le pasó el testigo. La autora tomó la palabra y utilizando el castellano recordó las otras ocasiones en las que había visitado España y las exposiciones que había realizado.

Camila Gustafsson

Rébecca Dautremer mostrando un encaje ilustrado.

La ilustradora comenzó contando que llevaba desde 1996 publicando sus obras, más de 20 años en los que se ha dedicado a la técnica, a la imagen pura. Utiliza el gouache, un procedimiento similar a la acuarela, y recordó la importancia que tiene en su obra ya que pinta sobre papel blanco. Cuando pinta un encaje, por ejemplo, explicó que tenía «que pintar la sombra de alrededor, no el encaje en sí mismo».

Después, comentó que realiza muchos esbozos para que el resultado final sea óptimo. «Primero, tengo que hacer muchos bocetos; más tarde, utilizo el ordenador para hacer “una prueba de color” y averiguar cómo me va a quedar; posteriormente, paso a la aguada». Por este motivo, considera que su proceso creativo es muy largo debido a la necesidad que tiene de visualizar previamente lo que quiere hacer, ya que no se puede rectificar la imagen con la técnica que utiliza.


«... un objeto sencillo para comunicar los sentimientos de esa escena, con él pude contar una historia sin contar exactamente el texto».


Respecto a los personajes, confesó que hay veces que le funciona quitar elementos, «se cuenta más con pequeños detalles; en Seda, por ejemplo, utilicé esta idea, e ilustré elementos». En ese momento, se proyectó en la pantalla la imagen de un vaso de esa obra, un objeto sencillo para comunicar los sentimientos de esa escena, «con él pude contar una historia sin contar exactamente el texto».

Actualmente está escribiendo sus propios textos y le resulta más fácil su trabajo de ilustradora, ya que ella decide el devenir de la obra. La primera vez que lo hizo fue con El pueblo durmiente, que se inspiraba en la historia de La bella durmiente. En esta obra aparecen dos personajes que cuentan lo que va sucediendo, «en ella la imagen y el texto se ayudan y se complementan».

Por último, hizo referencia a Jacominus, donde cuenta «la vida de un conejo, una vida que es en realidad la vida de un hombre». En este libro, afirmó que se da libertad a los lectores para que hagan su interpretación de las imágenes porque no son en absoluto descripciones del texto.

Al finalizar, los asistentes realizaron distintas preguntas que concluyeron con la realización de un boceto que fue sorteado entre los asistentes que habían recibido un número en su entrada. El premio lo recibió una niña, Carlota.

La visita coincide con la exposición, recientemente inaugurada en el Museo ABC de dibujo e ilustración, titulada Tres ilusiones ¡de cine!

La muestra, que comenzó el 30 de noviembre y durará hasta el 3 de marzo, exhibe los originales de tres obras: La muerte en Venecia, con las pinturas de Ángel Mateo Charris; Los girasoles ciegos, con la particular recreación de Gianluiggi Tocaffondo, y Seda con las bellas escenas de Rébecca Dautremer.

Además, nuestra internacional artista tiene una esquina especial en la exposición para su última obra, Las ricas horas de Jacominus Gainsborough. En ella se representa toda una vida, un cúmulo de pequeñas cosas vividas por este tierno conejo y plasmadas en sus delicadas ilustraciones recrean los ojos del lector.