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¡Vuelven los espíritus de Japón!

5 marzo 2021

Benjamin Lacombe vuelve a dar voz a Lafcadio Hearn e ilustra un segundo volumen titulado Espíritus y criaturas de Japón, un diseño espectacular lleno de sorpresas, con nueve fabulosas historias.

La biografía de Lafcadio Hearn (1850-1904), el autor de los textos, tuvo un comienzo difícil, una vida errante y llena de aventuras que se asemeja a alguno de sus relatos de ficción. Periodista, escritor y traductor, fue un viajero incansable. En 1890 llegó a Japón, país que le cautivó y donde encontró al amor de su vida, la hija de una familia de samuráis con la que contrajo matrimonio. En 1895 decidió nacionalizarse japonés y adoptar el nombre de Koizumi Yakumo. Desde el principio le interesó mucho la cultura nipona. Fue su esposa quien le introdujo en el mundo de los cuentos tradicionales protagonizados por numerosos y extraños seres de todas las especies, los llamados yökai. ¿Queréis conocer a algunos de los que pasean por nuestro libro?

No os asustéis con el samébito, el hombre-tiburón, ataviado con su tradicional kimono de seda estampada, que obrará el milagro de las diez mil piedras preciosas para salvar al que ha sido su protector. En la desembocadura del río Kawachi descubriremos al mal encarado kappa o duende fluvial, al que usarán los padres para prevenir a los niños de los peligros del agua. Sufriremos con el triste destino que espera a nuestros oshidori o patos mandarines. También hay protagonistas humanos. Uno de ellos es el viejo samurái Jiu-Roku-Zakura, capaz de sacrificar su vida para volver a ver florecer su cerezo. Y no os perdáis la historia de la modesta Aoyagi, que vive en las montañas y de la que se enamora perdidamente el honorable Tomotada. ¿Sabéis quiénes son los kitsune? Son los zorros tallados en piedra que adornan los templos o nos asustan apostados sobre un pedestal en cualquier recoveco o escondrijo del campo. Los hay buenos, malos, grandes, pequeños, con enormes ojos verdes o grises hechos con cristal de cuarzo, pero todos ellos poseen poderes sobrenaturales. Nos sobrevuelan ancianos y se transforman en faisanes o princesas que tornan en bellísimas mariposas. Todos ellos son personajes fantásticos, unas veces terroríficos y otras amables, que recorren campos, montañas o pueblos buscando cumplir con su destino.

Tras el éxito obtenido en 2019 con Historias de fantasmas de Japón, Lacombe vuelve a ponerles cara creando un mundo colorista y onírico. Se sirve de todo tipo de recursos: variadas técnicas pictóricas -muy frecuentemente la acuarela-, papeles con diferentes texturas o dobles páginas desplegables. Una de las cosas más bonitas es que cada historia está ilustrada de una manera personal y, al mismo tiempo, todas ellas se inspiran en grandes creadores japoneses como Hokusai, Kawase Hasui o Yakushi. Recordemos que nuestro ilustrador pertenece a una generación muy influida por la estética y animación japonesa y que ha leído narraciones de yökais desde muy joven. En cuanto a los colores, el artista ha preferido huir de tonos llamativos, que reserva para momentos especiales. Emplea el naranja para destacar la plenitud de unas flores, el rojo en los labios de la muchacha de Historia de un faisán o el fucsia súper intenso para fijar nuestra mirada en El cerezo del decimosexto día. Para el resto utiliza gamas más apagadas de azules, ocres y sepias que impregnan todo de una melancólica elegancia. El resultado son unos dibujos que aportan un estilo contemporáneo de una irrepetible personalidad a una narración literaria tradicional.

Con la publicación de Espíritus y criaturas de Japón, Edelvives consigue que un libro de historias ancestrales conecte con nuestra preocupación actual por la naturaleza, los animales y el respeto por nuestro entorno. Porque dentro de un río, detrás de un árbol o en un pequeño hormiguero puede aparecer un yokäi capaz de alterar el mundo. ¿Te animas a acompañarlo en este viaje espectral?