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Mulán: la leyenda de una heroína

3 junio 2020

Edelvives publica una adaptación de la famosa leyenda de Mulán realizada por Mónica Rodríguez y espléndidamente ilustrada por Francesca Dell’Orto.

A lomos de un caballo, vestida de soldado y empuñando una espada, una joven emprende un largo viaje para salvar a su anciano padre de la guerra. La balada de Mulán es un canto al sacrificio, a la lealtad y al amor filial, pero, sobre todo, es la historia de una valiente heroína.


Esta bella y poética narración está inspirada en un poema chino del siglo VI, cuyo original se perdió, y que ha llegado a nosotros a través de la versión recuperada por Guo Maoqian en el siglo XII. Durante mucho tiempo se ha discutido si el texto tenía o no base histórica y tampoco sabemos si la protagonista existió o es solo un personaje de ficción. Según la tradición, parece que Mulán nació durante la dinastía Wei, entre los años 386 y 534 a. C, en el sitio de Qiuhua Song. Pronto se declaró una guerra, por lo que su padre Hua Hu, anciano reservista, tomó la espada para encaminarse a la batalla, pero debido a su mal estado de salud, apenas logró llegar a las puertas de la ciudad. La historia es muy similar a la de la general del ejército Fu Hao, una de las esposas del emperador Wu Ding de la dinastía Shang, que dirigió varias campañas militares, convirtiéndose en la líder más famosa de su tiempo y, quizá, en fuente de inspiración para nuestra protagonista.

El texto se lo debemos a Mónica Rodríguez, que ha hecho una adaptación libre y ampliada de la balada. Procedente del mundo científico, abandonó el centro de investigaciones donde trabajaba para dedicarse a su gran pasión: escribir. Ha publicado más de una treintena de libros, seis de ellos en Edelvives, y ha recibido numerosos premios y reconocimientos.

La responsable de las elegantes y oníricas ilustraciones es Francesca dell´Orto, autora también de Blancanieves y de Rapunzel. Llegó a la literatura por casualidad tras su formación en el ámbito de la escenografía y la moda. Se nota mucho su mirada teatral, aborda los libros como si fueran un proyecto escenográfico y de vestuario, no en vano ha trabajado como diseñadora de telas. Mulán viste maravillosos trajes, siendo dama o soldado, con yuxtaposición de ricos estampados de flores, lunares o motivos geométricos que nos recuerdan a los retratos renacentistas de Sánchez Coello. Imponente es la figura del anciano emperador con una riquísima túnica con dos pavos reales bordados o la imagen final de la protagonista peinando su larga melena negra. Todo está impregnado de un exquisito gusto decorativo donde se alternan delicadas guirnaldas de libélulas, mariposas o abejas unidas por un fino hilo con tenues fondos de grafías orientales.

La historia comienza con la apacible figura de la joven sentada ante su telar en un típico paisaje oriental de horizonte muy alto e imponentes montañas algodonosas. Pero cuando decide vestir la armadura y luchar en lugar de su padre todo se precipita. La decisión está tomada y Mulán cabalga tan rápido que parece no tocar el suelo y, al mismo tiempo, tan sutilmente como el fluir de las aguas de un río. Atraviesa paisajes soñados azules, verdes, rojos o violetas hasta llegar al campo de batalla. Una vez allí, pasará doce largos años defendiendo la frontera y aprendiendo que solo los valientes se sobreponen al miedo. ¿Queréis acompañarla hasta el camino de sauces por el que regresan los héroes?

Esta leyenda nos enseña la importancia de valores como el coraje, el sacrificio por los seres queridos o el desinterés por la fama y la fortuna, por eso se ha transmitido de generación en generación. Al desafiar las reglas de un mundo muy tradicional, Mulán se convierte en modelo para muchas niñas y en ejemplo de la igualdad entre los sexos: «Los conejos saltan desde pequeños, las conejas tienen ojos risueños. Cuando los dos escapan entre la hierba, ¿quién distingue al macho de la hembra?».