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Lo extraordinario de ser diferente: las novedades de Benjamin Lacombe

5 octubre 2020

La conmovedora historia de una familia, sin duda diferente, y un espectacular despliegue, en tres dimensiones, de cuentos clásicos son las dos novedades con las que esta vez nos sorprende el mago de la ilustración Benjamin Lacombe.

Edelvives vuelve a contar con uno de sus autores favoritos, ya un nombre imprescindible del panorama artístico internacional. Desde un estilo absolutamente particular, inspirado tanto en la historia del arte como en el cine contemporáneo, vuelve a cautivarnos con unos relatos de enorme belleza rodeados siempre de un halo de misterio. 

Sus personajes melancólicos, de ojos grandes y expresivos y tez de porcelana, como sacados de una antigua casa de muñecas, nos fascinarán de principio a fin. Preparaos para no apartar la mirada de unos dibujos que nunca os dejarán indiferentes. Miedo, asombro, tristeza, ternura… cualquier cosa es posible si decidís abrir uno de estos libros.

Bienvenidos a la Residencia Appenzell, construida en 1869 como casa señorial de una ilustre estirpe de banqueros de la ciudad de Ballovre. Todo comienza cuando Charles, a los diecisiete años, se escapa de casa para asistir a un espectáculo. En el que descubrirá a la bella Bérénice Béguin, una mujer jirafa, de quien se enamora locamente y con la que, finalmente, se casa en secreto. A partir de aquí, la familia se llena de seres peculiares, con rasgos insólitos que terminarán sufriendo la burla y el rechazo de la sociedad. Victoria Appenzell, una niña de doce años, con pelo largo y rizado y fuerte carácter, será la encargada de desenmarañar los lazos y las intrigas de los miembros de la saga. Lo hará gracias a una caja llena de cartas y fotografías que su querida abuela Eugénie le dejó en herencia. La extraordinaria familia Appenzell es un relato conmovedor, con tintes humorísticos, que reivindica los derechos de quienes son diferentes, acompañado por unas ilustraciones de nostálgica elegancia que vuelven a poner de manifiesto la irrepetible personalidad de su ilustrador.

Abrir cada página de Cuentos silenciosos se convierte en un momento mágico. Benjamin Lacombe aprovecha para hacer un particular homenaje a sus clásicos favoritos a través de seis impresionantes pop-ups. Esta técnica de libro interactivo, con falsos volúmenes creados gracias a papeles plegados, a la manera de la papiroflexia o del origami japonés, le interesa mucho. De repente se hace el silencio, no hay texto, y el autor nos invita a la contemplación pausada de las imágenes. Ha elegido unas escenas poderosas e imborrables y, con ellas, nos pasa el relevo de la narración. Enseguida nos llega el aroma de la enorme flor roja en cuyo interior duerme, plácidamente, la pequeña Pulgarcita. ¡Cuidado con la kilométrica nariz de Pinocho que emerge, por sorpresa, en el anuncio del espectáculo más increíble del mundo! Y qué deciros del trágico rostro de la joven geisha Madama Butterfly que sujeta en su mano la foto del oficial Pinkerton del que está profundamente enamorada y que será su perdición. Casi notamos el mordisco de las enormes fauces del lobo que acaba de comerse a la dulce Caperucita Roja. ¡Llego tarde! ¡Llego tarde! Repite incansable el conejito blanco al que Alicia persigue perdida entre los naipes de la Reina de Corazones, el gato de Cheshire y otros mil personajes de un mundo alocado e inquietante. Y ¡atentos a la rueca!, ya sabéis que el que se pincha, debido al maleficio de un hada malvada, caerá en un profundísimo sueño….

Un maravilloso espectáculo para nuestros ojos en dos libros llenos de sorprendentes imágenes porque, como dice nuestro ilustrador, no hay nada más aburrido que la normalidad. ¿No creéis?