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La hermosa vida de Jacominus Gainsborough

15 octubre 2018

¿Cómo es posible que un ser tan pequeño nos enseñe tantas cosas? La historia de Jacominus nos habla de los misterios de la vida, de las alegrías y de las penas. Con él iniciaremos un nostálgico y trepidante viaje en el que aprenderemos grandes lecciones.

Las ricas horas de Jacominus Gainsborough es el nuevo libro de la reconocida Rébecca Dautremer (Gap, 1971), considerada una de las mejores ilustradoras del momento. Son muchas sus publicaciones en nuestra editorial –Princesas olvidadas o desconocidas (2005), Alicia en el país de las maravillas (2011) o Seda (2013)– y ahora vuelve para presentarnos las peripecias de un diminuto conejo. 

Ella ha confesado que no cree que las palabras lo expliquen todo y, de ahí, el papel fundamental de las ilustraciones. Prueba de ello es este libro, una maravillosa combinación de imaginación desbordante y exquisita perfección técnica. Literatura y pintura van de la mano transmitiendo una fuerza poética que mezcla códigos muy diferentes. En sus dibujos, cargados de detalles, la autora utiliza con soltura constantes referencias a la pintura antigua, a la fotografía contemporánea o al dinamismo del cine, haciendo un guiño al público adulto. Pero, además, dentro del sencillo relato se esconde una fuente inagotable de historias.

 ¿Qué os parece jugar al veo-veo como un niño y descubrir, ocultas en sus estampas, lo que no se ha contado todavía y que está en nuestras manos escribir y quizá también colorear?

Desde la primera página entramos en el peculiar mundo de Jacominus, una criatura aparentemente delicada de suave piel blanca y con una inconfundible mancha negra en su oreja izquierda. Conoceremos a sus padres, a su querida abuela Beatrix y a sus amigos Policarpo, César, Agatón, Byron, León y Napoleón. Pronto un accidente le dejará herido de una pata y esto le marcará para siempre, son los reveses de la vida. Jacominus es un niño con intereses diferentes, parco en palabras –aunque aprenderá muchos idiomas– y, a menudo, ensimismado en sus pensamientos. Con él participaremos en las escenas bulliciosas del patio del colegio, que recuerdan a un paisaje nevado del famoso pintor holandés Brueghel. Pasearemos por tranquilas playas junto a damas con sombrilla del brazo de sus maridos, iremos a las carreras o viajaremos en barco. Y, a medida que pasan los años, descubriremos su fuerza arrolladora, cómo se enfrenta a la guerra y también a la muerte de sus seres queridos. 

Rébecca dibuja cada página como si disparara una fotografía, a veces de manera literal. Así crea una surrealista galería de retratos –como sacados de un antiguo álbum– que nos va dando las claves de la vida de nuestro protagonista. Tiempos felices junto a Dulce Vidocq, el amor de su infancia, y la llegada de sus hijos Nils, June y Mona enmarcados siempre en paisajes de naturaleza poderosa. Es la vorágine de cualquier vida, donde Jacominus ya no tiene tiempo para la filosofía excepto en sus surrealistas sueños poblados de extrañas criaturas como en un cuadro del Bosco. ¿Queréis saber qué más le pasó y si mereció la pena?

Disfrutad página a página de este libro, sin prisas, como también nuestro conejito aprendió a deleitarse en el día a día del camino de la vida hasta encontrarse en paz.