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Carmen Llopis y las emociones

2 marzo 2020

Carmen nos recibe en su casa una tarde de noviembre. Con un chocolate caliente empezamos a hablar sobre emociones, el tema que nos ha traído hasta ella hoy.

Carmen, ¿cuál es la conexión entre el aprendizaje y las emociones? 

Como avalan los últimos avances en neurociencia, la conexión entre aprendizaje y emoción es directa. Las estructuras neuronales encargadas de la gestión emocional están íntimamente relacionadas con procesos vitales para el aprendizaje significativo como la memoria, la atención o la toma de decisiones. Todo ello implica que debemos buscar nuevos modelos educativos que integren la gestión emocional en las aulas.

«Todas las emociones nos aportan beneficios. No hay buenas ni malas». 


Últimamente, hemos escuchado hablar del papel de las neuronas espejo en general. ¿Nos podrías explicar su relación con el aprendizaje? 

Este tipo de neuronas son esenciales en el aprendizaje ya que nos aportan la capacidad cognitiva para desarrollar la empatía o la imitación, tan importante en los primeros años de vida. Ser consciente de su existencia y funcionamiento aporta a los maestros y maestras un nuevo enfoque educativo más social y cooperativo, junto con una posible inclusión posterior de aprendizajes basados en la simulación. Por eso puede decirse que aprendemos mejor con otros, en espacios de socialización.

Sin embargo, siguiendo todo lo anterior, podemos pensar que el ser humano, especialmente, en las primeras etapas, aprende más y mejor desde un enfoque social. Sin embargo, no debemos olvidar que habrá niños y niñas que requieran de espacios donde puedan aislarse en algún momento con el fin último de respetar la individualidad de todos los aprendices. 

¿Qué emociones son las que hay que gestionar? El enfado, la tristeza… ¿Cuál es más importante? 
Todas. Hay que aprender a reconocer y gestionar todas las emociones. No hay emociones buenas ni malas. Y, además, en lugar de emociones positivas o negativas deberíamos clasificarlas por ser agradables o desagradables. Y aunque parezca extraño una alegría extrema no gestionada también puede ser perjudicial.Todas las emociones cumplen su función y nos pueden aportar beneficios a corto, medio o largo plazo. Pero debemos conocerlas y saber en qué momento están cumpliendo su papel.

Carmen Llopis
Carmen estaba estudiando Físicas y, en un momento dado, se dijo a sí misma: «Pero si a mí me tira más la educación». Desde ese día no ha parado en su compromiso educativo. Se hizo maestra y cofundadora de varias iniciativas. Luego comenzó su viaje como emprendedora y creó un espacio educativo donde poner todo lo que va aprendiendo al alcance de los niños y niñas.A Carmen le encanta crear y es una fan de todo lo TIC, en especial de la robótica.

«No hay ninguna emoción más importante que otra. Todas cumplen su papel».

Es importante que los niños aprendan a gestionar emociones desde muy temprano porque…
Porque una buena gestión emocional ayudará a nuestros alumnos y alumnas a adquirir las competencias necesarias para desarrollarse como personas desde una perspectiva de habilidades para el futuro como el trabajo en equipo, la comunicación o la gestión del estrés.

Nos cuenta Carmen: «Estoy convencida de que todos los profes han vivido estas situaciones en algún momento».

Los cuentos para el trabajo de la gestión emocional que aparecen en Croqueta son historias que parten de situaciones cotidianas del aula, de casa, del parque… que viven todoslos niños y niñas, y en las que se ponen en juego distintas emociones.