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Françesca dell'Orto y los secretos de Rapunzel

21 noviembre 2018 | ENTREVISTA

La ilustradora italiana nos cuenta cómo ha creado la historia de «Rapunzel». ¿Qué importancia tienen los colores? ¿Y el teatro? ¡Entra en escena con ella! Tiene mucho que contar…

Francesca dell'Orto

Françesca dell'Orto trabaja dibuja y trabaja con técnica digital

La historia de Rapunzel, como la de todo cuento clásico, puede rastrearse en diferentes culturas a lo largo de tiempo. La versión publicada en Edelvives proviene de los hermanos Grimm y es la más conocida por el público infantil actual. Sin embargo, los Grimm no tomaron como referencia a Basile, sino al cuento «Rapónchigo» escrito en el siglo XVII por Friedrich Schulz, basado a su vez en una historia de hadas publicada por Charlotte-Rose Coaumont de la Force. Es esta historia, la que la ilustradora Françesca dell'Orto recrea con extrema delicadeza y compone como si se tratara de una representación teatral. Su formación como diseñadora de vestuarios y telas le ha permitido crear un ambiente que parece respirar por sí mismo. En esta entrevista, descorre el telón de este cuento clásico para animarnos a profundizar en el lenguaje de las ilustraciones que cuentan tanto como el relato que acompañan.

P: ¿Cuál fue tu primer contacto con esta historia?
R: Rapunzel es uno de esos clásicos que tengo la impresión de haber conocido desde siempre. Seguramente, se remonta a mi primera infancia: mi bisabuela nos regaló a mis hermanos y a mí una colección de cuentos clásicos y mis padres nos los leían. A veces, sin embargo, mi padre cerraba el libro y empezaba a inventarse historias especiales para nosotros. Las imágenes de los cuentos de hadas y los relatos lejanos permanecen en la memoria individual y colectiva, pero yo, personalmente, las siento muy cerca de mí y me transmiten un sentimiento de calidez, felicidad y familia.

P: ¿Por qué decidiste convertirlo en un álbum ilustrado?
R: Desde temprana edad, durante y después de cada historia y cada libro, no dejé de imaginar cómo podrían ser los lugares, personajes y objetos de esas historias. Me veía a mí misma dentro de esas narraciones y buscaba algunos de sus elementos en la realidad que me rodeaba.Creo que fue así como nació en mí el deseo de transformar una historia escrita en imágenes y dejar, por mi parte, un camino abierto mediante la lectura. Leyendo mucho y amando esas palabras hasta sentirlas próximas, hasta sentirlas en cierto modo mías.

Françesca dell'Orto nació cerca de Milán en 1990. Se formó como ilustradora en la Escuela Internacional de Ilustración de Sarmede, Italia. Sin embargo, antes de dedicarse de lleno al sector editorial, recorrió un interesante camino en el diseño de telas y vestuario. Estudió escenografía y vestuario en la Academia de Bellas Artes de Brera y realizó una maestría en Historia y Filosofía de las Artes Escénicas en la Universidad de Milán. También ha colaborado en la ópera, la televisión, el cine y el teatro, entre otros.

P: ¿Cuál es, para ti, el principal atractivo de esta historia?
R: Sin duda, la fuerza dramática del clímax: la bruja corta el cabello de Rapunzel y la manda lejos, mientras que, poco después, el príncipe se cae de la torre y se queda ciego. El cabello tiene una simbología muy fuerte y recurrente en los relatos, basta pensar, por ejemplo, en Sansón y Dalila, donde simboliza la fuerza vital. Este momento es para mí el más denso y profundo de la historia. Cuando los personajes caen, se vuelven vulnerables y frágiles, y empieza realmente su historia de amor. Esa caída es una hermosa metáfora de él: al principio, Rapunzel y el príncipe se encuentran, pasan tiempo juntos, se enamoran. Pero es solo después de su caída, en un sentido físico y simbólico, cuando verdaderamente comienzan a amarse. Rapunzel ya no está en su torre, el príncipe vaga ciego solo por el mundo, los dos están libres de todo, se han vuelto frágiles para la otra persona, se buscan y emprenden un viaje personal por lugares hostiles y en medio de grandes dificultades. Pero a pesar de todo, no pierden la esperanza; la canción de Rapunzel sigue resonando. Al final, son la fuerza, la determinación y la insistencia de sus sentimientos los que logran que vuelvan a encontrarse y se salven. Rapunzel no es solo una historia sobre la libertad y su consecución, es sobre todo una historia sobre la libertad del amor y sobre cómo ese amor nos hace libres.

P: ¿Cómo has concebido a los personajes en la ilustración?
R: Intento trabajar en dos frentes: por un lado, con el texto, con las palabras. Un texto clásico está lleno de detalles, de sugerencias, de datos más o menos ocultos. Al mismo tiempo, trato de encontrar esas imágenes intuitivas, esas sensaciones iniciales relacionadas con la infancia, la vida personal y la lectura del texto. Es un trabajo que pretende ir profundizando, lentamente, dentro del texto y dentro de uno mismo. Me gusta trabajar mucho con los vestidos, con los hábitos de los personajes, en el sentido etimológico más amplio de «hábito» como forma de ser. Estudié y trabajé un poco como diseñadora de vestuario, tuve la suerte de pasar algo de tiempo en una fundación de trajes históricos y ropa para espectáculos en Roma y, aún hoy, sigo diseñando telas; todo esto me ayuda a encontrar una forma estética que coincida con mi idea y mi concepción del personaje.

P: El escenario es rico en vegetación y texturas, ¿qué papel juegan en la historia?
R: El mundo natural es la externalización y el reflejo de lo que sucede en la historia y en el alma de los personajes. Toda la historia parte de un jardín fabuloso y mágico, de una planta (el ruiponce) increíblemente exuberante que es robada y se convierte en alimento para una nueva vida, la de Rapunzel, que incluso lleva su nombre. Hay un mundo natural y mágico que acompaña a la historia, que luego desaparece repentinamente en el momento más dramático (en el que la bruja envía a Rapunzel a un lugar desierto), y luego regresa al final feliz aún más rico y variado.

P: ¿Hay algún o algunos elementos gráficos que resulten claves para la narrativa?
R: Hay varios elementos importantes para la narración: el pelo, la torre, las plantas... A veces trato de aplicar algún recurso especial para poner énfasis en algunos de ellos.

P: Has estudiado escenografía y vestuario, ¿cómo ha influido tu formación en el estilo de tus ilustraciones? ¿Qué piensas que las caracteriza? 
R: Comienzo a trabajar en un libro exactamente como un proyecto escenográfico y de vestuario: analizo el texto, preparo todos los bocetos de los personajes, las ambientaciones, los accesorios de la escena... luego imagino las páginas del libro como un escenario vacío donde, escena por escena, se desarrolla la historia. La técnica digital me ayuda mucho porque me permite, una vez que he trabajado individualmente en los distintos elementos, componerlos, moverlos, ajustarlos a la escena y a la acción que tengo que mostrar. Es como jugar con un teatrillo. Al final, cuando he hallado un equilibrio que me gusta, detengo la imagen y dibujo los detalles, elijo la atmósfera, trabajo sobre las luces y las sombras. No sé si es un límite trabajar con un enfoque casi físico del libro, con la necesidad de tener un lugar (aunque sea ficticio) en el que mover objetos y personajes. Hay muchos enfoques para una historia, incluso para la propia realidad, con el tiempo, me gustaría explorarlos. Pero por ahora siento que esa mirada teatral, junto con la atención por los colores y las decoraciones especiales, fruto de mi trabajo como diseñadora de telas, son los aspectos que me distinguen. 

P: ¿Cómo te posicionas ante los textos? ¿Qué crees que debe aportar la ilustración? 
R: Me gusta mucho leer y trato de sumergirme en una historia, de apegarme a ella, de sentirla en cierto modo mía; algunas historias las siento más cercanas, otras más distantes, pero creo que cada una contiene una parte de humanidad que todos podemos sentir como nuestra. Más allá del enfoque emocional, trato de hacer un análisis del texto: cuál es el planteamiento de la historia, cuáles sus temas secundarios, qué objetos y simbología incluye, cuál es la estructura y las acciones por las que se desenvuelve la narración, qué caracteriza a cada personaje, etc. El siguiente trabajo consiste en encontrar una forma visual del texto. Aquí es donde la ilustración entra en juego como un camino paralelo al texto, donde aparecen una lectura, una mirada y un mundo diferentes. La ilustración es, para mí, un encuentro entre dos desconocidos, el autor y el ilustrador, que descubren que tienen algo en común. En las ilustraciones hay algo distinto del texto (mi mirada, mi sensibilidad y experiencia), pero también un encuentro y un intercambio con el texto. El libro es en el fondo la reunión más hermosa: la del autor, el ilustrador y el lector, que a su vez superpone su mirada a los otros dos y hace del libro un objeto vivo y cambiante en cada lectura.

P: ¿Qué te gustaría comunicar con este libro? 
R: Me gustaría que ayudara a pensar en la importancia del encuentro y el amor como instrumentos para superar la crueldad de las barreras y el aislamiento.

P: ¿Cuál es la mayor satisfacción y la mayor dificultad para ilustrar historias clásicas? 
R: La mayor satisfacción y la mayor dificultad es a la vez medirse con historias que todos conocen y ya han visto, que arrastran consigo una memoria histórica, cultural y visual. Son relatos que tienen raíces profundas. Pensar y trabajar con todo ello es un hermoso desafío y, al mismo tiempo, un reto. Hay que olvidar lo que se ha visto y confiar en nuestra sensibilidad y en las palabras del texto para crear nuevas imágenes

Tipo : ENTREVISTA