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¿Quiénes son Filipo y Leo?

22 mayo 2017

Adolfo Serra y Ester García se pusieron manos a la obra. De sus manos, salieron colores y dibujos; de la obra, una colección. Filipo y Leo son los protagonistas de una serie de libros que acompañarán a los primeros lectores en entrañables aventuras.

Filipo y Leo

Como todas las historias, la de los ilustradores Adolfo Serra y Ester García tiene un comienzo. Y ese comienzo es el buen sabor de boca que les dejó su presentación conjunta al Catálogo Iberoamericano de Ilustración. «¿Y si…?» «¿No sería buena idea que…?». Los diferentes inicios tenían el mismo final: seguir trabajando en equipo. 

«Ester conoce muy bien las formas de los animales, tiene mucha técnica en el dibujo, sus trazos son muy delicados y sus ilustraciones muy limpias» dice él; «de Adolfo me gustaba la composición de sus obras, la libertad de sus trazos, el uso del color y la expresividad a la hora de trabajar», agrega ella. Un encuentro que dio origen a Filipo y Leo; dos personajes que, como sus autores, se complementan en sus diferencias para crear historias en las que, en palabras de Adolfo, «no pasa nada y pasa todo».

Filipo, Leo y un personaje especial: el bosque
El amor por la naturaleza y el recuerdo imborrable de autores como Arnold Lobel en su infancia, constituyeron el inicio para comenzar a imaginar la colección: «Teníamos claro que queríamos dibujar animales y construir historias a partir del bosque. Buscábamos un animal pequeño y otro más alargado, que pese a sus grandes diferencias pudiesen encontrarse. Notamos que el zorro y el erizo se complementaban en tamaños. Pensamos, entonces, en las posibilidades expresivas de cada uno: el erizo puede hacerse una bola y rodar; su forma circular determina un carácter fluido y abierto. El zorro, en cambio, tiene un cuerpo alargado y sinuoso, a lo que le atribuimos una personalidad más introvertida. Sin embargo, tiene dos elementos claves que le ayudan a expresarse: las orejas y la cola». Los nombres de estos y otros personajes no fueron al azar: «La “f” y la “i” de Filipo son letras que recuerdan a la forma del zorro, mientras que “Leo” es un nombre tan fluido y cortito como el propio erizo. Sansón es un sapo corpulento, la tilde de su nombre pareciera acentuar tanto su fuerza como su malhumor; mientras Maruja es –como bien se da a entender– un poco cotilla». 

Cada título está ambientado en una estación concreta. El bosque actúa como un personaje más y se transforma en cada libro. Quienes se adentran en él pueden jugar a descubrir los cambios de colores y los elementos del paisaje: ¿han nacido las flores? ¿se han caído las hojas? ¿cómo son los árboles que rodean las casas de los pequeños habitantes?

Bocetos Filipo y Leo
Bocetos Filipo y Leo

Ayudar a leer, ayudar a mirar
Los libros recogen historias sencillas, en las que los hechos cotidianos se convierten en aventuras como en Un picnic tranquilo; en redescubrimiento sobre las posibilidades que tiene Una tarde de lluvia; o el valor de la amistad, más allá de El enfado. Cuentos que rebosan de color y ternura y, al mismo tiempo, «cuentan» con otros elementos para facilitar la lectura de los más pequeños. Entre ellos está la letra ligada y el uso de las viñetas de cómic. Dos estrategias del libro para trabar amistad con quienes comienzan a leer «como los mayores». ¿Viñetas? ¿Era necesario? podrán preguntarse algunos, pero Adolfo y Ester no lo dudaron «nos propusimos hacer algo que ayude a interpretar visualmente el libro y pueda enseñar, al mismo tiempo, formas diferentes de ver». Y casi al unísono revelan: «hemos dejado pequeñas pistas para que cada libro se lea de forma autónoma, pero si lo quieres seguir o leer en orden, veas cosas que han pasado en los otros libros».

Filipo y Leo es una colección pensada para niños y niñas a partir de los seis años, que condensa el humor y la ternura en un escenario imaginativo y lleno de color. Historias con el sabor de los clásicos, pero actualizadas desde el lenguaje y la gráfica, dispuestas a desplegar una gran variedad de recursos para adentrar a quien se atreva, en un bosque tan maravilloso como la lectura. 

Los autores de Filipo y Leo
Adolfo Serra colecciona hojas y ramas del campo que utiliza, a veces, para sus dibujos. Comparte con Ester el amor por naturaleza y, también, la compañía de cuadernos para dibujar lo que ven en sus paseos al aire libre. Estudió relaciones públicas y publicidad, pero más tarde dejó la profesión para entrar en la Escuela Arte Diez de Madrid, donde se definió como ilustrador. En Edelvives ha ilustrado La piel extensa, una antología de Pablo Neruda, y Juan sin miedo de la colección Colorín Colorado, además de diversos materiales educativos. Ha sido seleccionado en reiteradas ocasiones para exponer en la Feria de Bolonia y en diferentes galerías europeas. Ha colaborado con medios como El mundo y sus ilustraciones han sido seleccionadas en la Bienal de Ilustración de Bratislava (Eslovaquia), Sharjah Childrens Book Fair (Emiratos Árabes), Catálogo Iberoamericano de Ilustración (México), CJ Picture Book Awards (Corea), Mostra Internazionale d'Illustrazione per l'Infanzia Sàrmede (Italia) y, recientemente ha resultado ganador del XIX Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento. 

Como Filipo, Ester García coleccionaba minerales en su infancia, desde donde proviene también un profundo afecto y conocimiento por los animales y las plantas. Le encanta leer poesía y, en su bolso, siempre hay lápices y acuarelas. Ester es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Ha sido seleccionada en muestras como la 30.º Edición de la Mostra Internazionale d’lllustrazione de Sàrmede (Italia), la IV Edición del Catálogo Iberoamericano de Ilustración (México), y sus obras han sido premiadas en certámenes como the Sharjah Exhibition for Children´s Books Illustrations (Emiratos Árabes), el Encontro Internacional de Ilustracao de S. Joao de Madeira (Portugal) o el convocado por la Fundación Cuatrogatos (Miami). En Edelvives ha ilustrado La mar chalada, El hombre que abrazaba a los árboles, XXIV Premio Ala Delta, y Fango.