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Sobresaliente en robótica educativa

18 febrero 2019 | ENTREVISTA

El centro Nuestra Señora del Carmen de Móstoles, que emplea Next Robótica Edelvives entre 1.º y 4.º de Primaria, ha apostado por integrar la robótica educativa transversalmente en su currículo. Su proyecto científico ha sido distinguido en Estados Unidos.

Miriam Fraile, durante la participación del colegio Nuestra Señora del Carmen de Móstoles (Madrid), en SIMO 2018.

Miriam Fraile, a la derecha de la fotografía, durante la participación del colegio Nuestra Señora del Carmen de Móstoles (Madrid), en el estand de Edelvives en SIMO 2018.

El año pasado, el 2018, cruzaron el Atlántico para recoger su premio del VEX IQ Challenge Elementary School, que se engloba dentro de un certamen en el que los estudiantes diseñan y construyen robots y compiten entre ellos, el VEX Robotic World Championship. Viajaron hasta Kentucky, en Estados Unidos, después de que el jurado les concediera la distinción «Inspire Award» por su proyecto científico. Eran los únicos españoles galardonados. El equipo número 32398A, el «Da Vinci Team», del colegio Nuestra Señora del Carmen de Móstoles (Madrid), impresionó al comité con su proyecto sobre ética en robótica.

Pero, ¿cómo llegaron a conseguir este premio? ¿En qué se basa su proyecto científico? El centro cuenta con un aula dedicada a la robótica educativa, en la que trabaja todo el claustro, no solo los profesores de Tecnología. Los proyectos incorporan contenidos del currículo de las áreas STEAM (iniciales de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas). Actualmente utilizan Next Robótica Edelvives entre 1.º y 4.º de Primaria: Next 2.0 recorre el aula «paso a paso» y los alumnos preparan las piezas de Lego WeDo 2.0 sobre las mesas.


«Vi un taller en el que los niños construían con piezas Lego. Ese mismo verano convencí a seis profesores y nos formamos. Al curso siguiente, implantamos ocho kits de robótica iniciales»


Miriam Fraile, directora pedagógica del colegio, relata cómo arrancó la idea de implantar robótica educativa: después de visitar centros educativos que consideraban referentes, se animaron a probar. «Vi un taller en el que los niños construían con piezas Lego. Ese mismo verano convencí a seis profesores y nos formamos. Al curso siguiente, implantamos ocho kits de robótica iniciales», recuerda. 

La filosofía del colegio defiende que «aprender haciendo» es clave y, por eso, han implantado el método científico desde 1.º de Educación Primaria, porque creen que es «una manera de entender la vida». «Los niños son como esponjas. ¿Por qué no abordar el método científico desde los más pequeños?», plantea la directora pedagógica. 

El aula específica de robótica se divide en dos sectores, el de investigación científica y el de diseño de robots. En el primero, centrado en la primera fase del proyecto, analizan los problemas, investigan, se documentan y rellenan el cuaderno de trabajo STEAM sobre un tema que les propone el profesorado. Buscan soluciones y definen hipótesis. Después, crean un soporte para difundir los resultados. Por ejemplo, este año los estudiantes de 3.º de la ESO trabajan en un proyecto que persigue encontrar soluciones tecnológicas a problemas de la tercera edad. 

En la segunda parte se ocupan del diseño de robots. De un modo similar al anterior, «completan un cuaderno de ingeniería, en el que detallan qué hacen cada día, en qué se equivocan y cómo solventan los errores». Finalmente, programan el robot y crean un soporte para darlo a conocer.

¿Cuál es la clave de este éxito? Para Miriam Fraile, reside en «tener un equipo docente que se ilusione con lo que hace y que respalde el proyecto», sumado a una buena programación y a la definición de sus objetivos.

No obstante, no todo es tecnología en el día a día del Nuestra Señora del Carmen de Móstoles. De hecho, buscan el equilibrio entre lo analógico y lo digital: «No queremos que pierdan la esencia de la vieja escuela, como estructurar las ideas en papel». El centro también proporciona, por ejemplo, gran importancia a la exposición oral de proyectos.

 Gracias a la distinción «Inspire Award» y al viaje a Estados Unidos, una gran cantidad de empresas contactaron con el colegio. «Hemos podido ir a ver fábricas y han visto cómo los ingenieros programan máquinas. Conectan su vida con el aula, les sacamos del currículum y del colegio, es imprescindible hacerlo», concluye. 

Tipo : ENTREVISTA